La historia de los tres hermanos.
Hace muchos siglos 3 hermanos seguían un sendero. Cuando llegaron a la mitad del sendero, encontraron un río muy profundo y turbulento. Los hermanos, construyeron un puente para pasar al otro lado; entonces la Muerte se les apareció ante ellos, que, fingiendo que les admiraba por haber sobrevivido al río cuando otros caían en sus manos, les dijo que pidiesen lo que quisieran. El primer hermano, Antioch, que era muy combativo, pidió una varita con la que hacerse invencible. La Muerte, con una sonrisa pícara le entregó una varita de una rama de un sauco cercano. Actoseguido, se aproximó al segundo hermano, un hombre muy arrogante llamado Cadmus, tan arrogante que quiso humillar más a la Muerte, pidiéndole una piedra para resucitar a los muertos. Ella, recogió una piedra cercana al río y se la entregó, prometiéndole que podía resucitar a los muertos; luego, se aproximó al último hermano, Ignotus. que, sabio y desconfiado, pidió una capa de invisibilidad, la Muerte, de mala gana, le entregó su popia capa de invisibilidad.
Después de esto, siguieron caminos separados. El mayor se fue a retar magos en las posadas, hasta que una noche, uno de ellos, se coló en su habitación y le robo la varita de sauco y, por si acaso, le cortó la garganta y la Muerte, así, se lo llevó. El mediano fue a resucitar a una muchacha con la que se iba a casar, pero ésta ya no quería vivir y no era de este mundo cuando la resucitó, así que, triste, se ahorcó para dejar de sufrir y así la muerte se lo llevó. Al tercer hermano, sin embargo, la Muerte lo buscó en muchos sitios, solo, cuando éste alcanzó una edad ya muy avanzada y le entregó la capa a su hijo, la Muerte lo encontró y ambos dejaron la vida como iguales.
miércoles, 15 de julio de 2015
martes, 14 de julio de 2015
El árbol de todas las frutas.
Hace 300.000 años, el mundo era totalmente seco y hostil. Todo, menos en un lugar, en ella, habia un gran árbol, cargado de frutas y los animales lo llamaron "el árbol de todas las frutas", construyeron un puente todos los animales para ir a aquel árbol. Los animales, confiados en que iban a atiborrarse, no se dieron cuenta de una pequeña característica. Cuando habían oido dichos rumores, tardaron siglos en llegar al árbol y cuando llegaron, medía muchísimos metros.
-Yo lo treparé, si tanto insistís -replicó el pobre jaguar, que, desde que llegaron los extraños, no había parado de trabajar. Los demás animales asintieron y así, el animal empezó a trepar y a trepar,
llegó a un punto en el que habia tanta neblina que el jaguar no podía ver nada a su alrededor. Cuando llegó a la mitad del camino, se encontró un ave harpía y el jaguar le preguntó: ¿Has llegado algúna vez arriba?
-No -replicó dicha ave-, está muy alto. Es posible que no hayas cruzado ni la mitad del camino.
-¿Eso es posible?
-Me parece que sí, pero te puedo intentar ayudar, apóyate en esa rama y utiliza la técnica del perezoso -insistió-, cuélgate del árbol y usa tus garras como garfios.
El jaguar aceptó y continuó trepando, luego, se encontró un perezoso y, preguntó: ¿Lo hago bien?
-Muy bien -replicó lentamente el perezoso-, pero jamás llegarás. Yo mismo llevo años intentando llegar arriba, y, aunque no parezca, no soy tan lento, pues tú tardarás más que yo, oh, te lo aseguro.
-¿Y que me propones?
-Yo ya soy viejo -explicó-, tú eres joven, no malgastes tu vida aqui trepando, baja.
El jaguar decidió bajar, y se lanzó desde el camino en el que estaba, confiando de que no se haría daño, (se golpeó, pero poco más). Entonces salió la jirafa:
-Yo soy la más alta, puedo intentarlo.
Los animales aceptaron, pero, un chacal irrumpió:
-¿De que sirve tener un cuello tan largo, si no puede trepar? ¡Oh vamos, dejemos de intentarlo!
La jirafa, enfadada, le dió una coz en el lomo y lo mando lejos de alli. Herido y enfadado, el chacal cavó un agujero en la tierra y desapareció.
La jirafa estiró y estiró su cuello, pero de hacerlo, se alejó, fulminada por el cansancio. El mono capuchino dijo:
-Tengo una idea.
"A ver", dijeron todos los animales, pues, ya estaban cansados de siempre lo mismo y lo mismo.
El mono empezó a trepar y luego, agitó y agitó el árbol, con ayuda de los demás monos.
Al cabo de un momento, calló una fruta, y luego otra y otra. Los animales, saltaron sobre la comida, el pobre ciervo-ratón, casi fue aplastado por un hipopótamo hambriento. Pero los monos no recibieron nada, y entonces, todos empezaron a pelearse, pelearse y pelearse. El ciervo ratón, con sus delgadas patas, cavó un hoyo y llamo a los topos, transmitiéndoles este mensaje "El chacal ha de saber que están armando una gran pelea, debería hacer algo, con ayuda de vosotros, claro". El elefante, golpeó de tal modo al hipopótamo que lo dejo insconciente y el jaguar, asustado por todo, su miedo se tornó en locura y escapó al desierto. Al quinto día de la pelea, el árbol comenzó a resquebrajarse y todos gritaron, que se iba su oportunidad, pero no fue así, el chacal apareció entre la tierra con todas las criaturas excavadoras de la tierra, junto con el ciervo ratón, la jirafa, y el jaguar, habían derribado el árbol, diciendo:
-Ahora soys libres, pero, hacedlo con responsabilidad.
Entonces se formaron todas las selvas y los bosques. Un esfuerzo de siglos provocó que los bosques se crearan, cuando, ahora, en el mundo actual, el árbol está renaciendo.
FIN
-Yo lo treparé, si tanto insistís -replicó el pobre jaguar, que, desde que llegaron los extraños, no había parado de trabajar. Los demás animales asintieron y así, el animal empezó a trepar y a trepar,
llegó a un punto en el que habia tanta neblina que el jaguar no podía ver nada a su alrededor. Cuando llegó a la mitad del camino, se encontró un ave harpía y el jaguar le preguntó: ¿Has llegado algúna vez arriba?
-No -replicó dicha ave-, está muy alto. Es posible que no hayas cruzado ni la mitad del camino.
-¿Eso es posible?
-Me parece que sí, pero te puedo intentar ayudar, apóyate en esa rama y utiliza la técnica del perezoso -insistió-, cuélgate del árbol y usa tus garras como garfios.
El jaguar aceptó y continuó trepando, luego, se encontró un perezoso y, preguntó: ¿Lo hago bien?
-Muy bien -replicó lentamente el perezoso-, pero jamás llegarás. Yo mismo llevo años intentando llegar arriba, y, aunque no parezca, no soy tan lento, pues tú tardarás más que yo, oh, te lo aseguro.
-¿Y que me propones?
-Yo ya soy viejo -explicó-, tú eres joven, no malgastes tu vida aqui trepando, baja.
El jaguar decidió bajar, y se lanzó desde el camino en el que estaba, confiando de que no se haría daño, (se golpeó, pero poco más). Entonces salió la jirafa:
-Yo soy la más alta, puedo intentarlo.
Los animales aceptaron, pero, un chacal irrumpió:
-¿De que sirve tener un cuello tan largo, si no puede trepar? ¡Oh vamos, dejemos de intentarlo!
La jirafa, enfadada, le dió una coz en el lomo y lo mando lejos de alli. Herido y enfadado, el chacal cavó un agujero en la tierra y desapareció.
La jirafa estiró y estiró su cuello, pero de hacerlo, se alejó, fulminada por el cansancio. El mono capuchino dijo:
-Tengo una idea.
"A ver", dijeron todos los animales, pues, ya estaban cansados de siempre lo mismo y lo mismo.
El mono empezó a trepar y luego, agitó y agitó el árbol, con ayuda de los demás monos.
Al cabo de un momento, calló una fruta, y luego otra y otra. Los animales, saltaron sobre la comida, el pobre ciervo-ratón, casi fue aplastado por un hipopótamo hambriento. Pero los monos no recibieron nada, y entonces, todos empezaron a pelearse, pelearse y pelearse. El ciervo ratón, con sus delgadas patas, cavó un hoyo y llamo a los topos, transmitiéndoles este mensaje "El chacal ha de saber que están armando una gran pelea, debería hacer algo, con ayuda de vosotros, claro". El elefante, golpeó de tal modo al hipopótamo que lo dejo insconciente y el jaguar, asustado por todo, su miedo se tornó en locura y escapó al desierto. Al quinto día de la pelea, el árbol comenzó a resquebrajarse y todos gritaron, que se iba su oportunidad, pero no fue así, el chacal apareció entre la tierra con todas las criaturas excavadoras de la tierra, junto con el ciervo ratón, la jirafa, y el jaguar, habían derribado el árbol, diciendo:
-Ahora soys libres, pero, hacedlo con responsabilidad.
Entonces se formaron todas las selvas y los bosques. Un esfuerzo de siglos provocó que los bosques se crearan, cuando, ahora, en el mundo actual, el árbol está renaciendo.
FIN
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